...los que te hacen detenerte unos segundos delante de una pantalla para pensar: «¿De verdad hemos llegado hasta aquí?».
Eso fue exactamente lo que nos pasó hace unos días.
Entramos en el blog como hacemos de vez en cuando, miramos las estadísticas sin demasiadas expectativas y allí estaba el número:
500.000 visitas.
Medio millón.
Y durante unos segundos nos quedamos mirando la pantalla.
No porque sea una cifra espectacular comparada con los grandes medios o los creadores de contenido que mueven millones de visitas. Nada de eso. Nos quedamos mirándola porque nos hizo viajar atrás en el tiempo. Hasta aquellos primeros días de 2009. Cuando decidimos abrir un blog sin tener muy claro qué iba a pasar.
Por aquel entonces encontrar información sobre el mundo swinger no era tan sencillo como ahora. Había foros, rumores, opiniones y muchos prejuicios. Muchísimos.
Y fue precisamente ahí donde nació #DupSW.
Simplemente queríamos compartir nuestra experiencia. Contar lo que vivíamos. Lo bueno y lo malo. Los aciertos y las meteduras de pata.Las ilusiones, las dudas y los aprendizajes.
Un lugar donde alguien pudiera leer una experiencia real y sacar sus propias conclusiones. Sin adornos. Sin vender fantasías. Sin intentar convencer a nadie de nada.
Con el paso de los dias llegaron innumerables redes sociales. Llegaron Instagram, Telegram, los eventos, los grupos, las colaboraciones y mil cosas más que fueron ocupando espacio en nuestro día a día. Y muchas veces el blog quedó en un segundo plano. No porque dejara de importarnos. Todo lo contrario. Quizá precisamente porque siempre lo hemos considerado algo especial.
El blog nunca ha sido una obligación. Ha sido nuestro rincón.Nuestra memoria. El lugar al que volvemos cuando queremos contar algo de verdad. Donde las historias tienen espacio para respirar. Donde una reflexión puede ocupar varias páginas sin pedir perdón por ello.Por eso estas 500.000 visitas nos emocionan tanto.
Porque no son simples clics. Son personas. Personas que llegaron buscando información. Personas que necesitaban respuestas. Personas que querían entender mejor este mundo. Personas que compartían nuestras inquietudes.
Y personas que, simplemente, sintieron curiosidad y decidieron quedarse un rato.
Si algo nos hace especialmente felices es pensar que, de alguna manera, hemos contribuido a desmontar algunos de esos mitos que encontramos cuando empezamos. Que hemos ayudado a mostrar que detrás de las etiquetas hay personas normales. Que este mundo no va de excesos ni de películas imposibles. Que, al menos para nosotros, siempre ha ido de comunicación, confianza, respeto, complicidad y libertad.
Y que todo eso lo hemos contado sin pretender ser maestros de nadie. Solo siendo nosotros mismos.Así que hoy queríamos detenernos un momento. Mirar atrás. Sonreír.
Y daros las gracias.
Y las ganas de seguir escribiendo las páginas que todavía quedan por delante.
Gracias por acompañarnos en este viaje.
Nos vemos en la próxima historia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario