La 2a quedada de OCD Dreamers: 50 loquitos vibradores y un mando que no paraba quieto
Aquel sábado, en un restaurante normalito de polígono, celebramos la segunda quedada del grupo OCD Dreamers. Y madre mía… fue una puta pasada.
Llegamos con los Capuchinos y fuera ya había gente, de los cuales no conocíamos a nadie en persona, pero nos lanzamos a presentarnos con todos. Había más gente dentro, algunos ya conocidos y, al entrar, Mamita nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja y un achuchón de esos made in Mamita que te dejan el corazón calentito. Después seguimos saludando y presentándonos con todxs. Qué bonita forma de empezar.
Éramos cerca de 50 Dreamers todos igual de importantes. No faltaron algunas de las personas más activas del grupo, y por supuesto nuestra querida Stefy, que encanto de mujer, puro amor, "la gran jefa del Telegram", "la directora de comunicación del grupo". Sin su gestión impecable, nada de esto habría sido posible. Gracias, reina.
Había caras ya conocidas y muchas otras que por fin pudimos desvirtualizar a los perfiles del grupo. Y como nos gustan esos momento, joder. De repente los “hola” virtuales se convierten en abrazos, risas y miradas cómplices que valen oro.
Y sí… ya nos habían avisado por el grupo: algunas llevábamos un huevo vibrador puesto y los mandos a distancia preparados. Lo que nadie esperaba es que todas las juguetitos iban con la misma frecuencia. Cada vez que alguien pulsaba un botón, se activaban todos a la vez. Los saltitos de placer colectivos fueron un espectáculo.
Yo me lo puse directamente en la calle, delante de todos, cuando vi que las demás ya lo llevaban. Nos sentamos frente a los Capuchinos, la noche fue super divertida, nos reímos mucho, con el caso "cubitera para el vino", entre muchas otras.. Y no contenta con eso, en un momentazo épico y sin pensarlo, me saqué las tetas delante de uno de los chicos del grupo para pegarle el cambiazo de nuestro bol de aceitunas vacío por el suyo lleno… sin darme ni cuenta del espectáculo que estaba montando. ¡Legendario!
Luego, mientras intentaba llevar los cafés como buenamente podía, unos cuantos malintencionados (con mucho cariño) no paraban de darle al mando. Ese trayecto de la barra a la mesa se me hizo eterno… o demasiado corto, según se mire. Todavía nos reímos recordándolo.
Después de cenar, fuera fumando, todavía hubo más cine: se nos cayó un mando al suelo y fue a parar justo al lado de unos chavales jóvenes. Rápidamente gritamos “¡el mando del parking!” mientras nos descojonábamos. Uno de los nuestros lo recogió, pulsó el botón “sin querer”… y las que estábamos fuera dimos el saltito correspondiente. Las caras de los chicos fueron antológicas: “Sí sí… mando del parking, claro…”.
Estamos relatando nuestra experiencia, pero seguro que hubo mil anécdotas más aquella tarde-noche. Eran dos mesas enormes y era imposible estar atentos a todo.
Los que no vinisteis podéis preguntar… pero nada es comparable a vivirlo en primera persona.
Momentos como estos son los que hacen que la quedada sea inolvidable. Lo mejor de todo es lo que viene después: cuando vuelves al plano virtual y te das cuenta de cómo ha subido el nivel de confianza con la gente. Ya no son solo nicks… son personas con las que has compartido risas (y alguna descarga eléctrica). Esa conexión cara a cara lo cambia todo.
Gracias a todos los que vinisteis. La tercera quedada se prevé para el 18 de julio, aunque todavía está por confirmar. Será íntegra en OCD, con cenita integrada y seguro que va a ser todavía más salvaje y completa.
Repetiremos siempre que podamos, ¡sin dudarlo!
Y si estuviste en la 2a quedada y tienes alguna anécdota que no hemos contado (o que quieras compartir para que nos riamos otra vez), ¡deja tu historia en los comentarios! Queremos leer todas las pillerias que nos perdimos. 😉
Y si todavía no estás en el grupo OCD Dreamers… ¿a qué esperas? 💖













Y fue precisamente ahí donde nació #DupSW.







