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El mayor regalo que nos ha dado el ambiente


 Si hace quince años nos hubieran preguntado qué esperábamos encontrar al entrar en el ambiente swinger, probablemente habríamos hablado de morbo, de fantasías, de experiencias nuevas o de una forma diferente de vivir nuestra sexualidad.

Y sí, todo eso llegó.

Pero si hoy nos hicieran la misma pregunta, la respuesta sería muy distinta. Porque, con el paso del tiempo, nos hemos dado cuenta de que el mayor regalo que nos ha dado el ambiente nunca ha estado entre cuatro paredes.

Han sido las personas.

Cuando empiezas, es fácil pensar que esto será una experiencia esporádica. Un capricho. Algo que harás de vez en cuando para romper la rutina y volver después a tu vida de siempre. Y seguramente habrá parejas para las que sea exactamente así.

Sin embargo, durante estos quince años hemos visto cómo muchas personas descubren algo que jamás esperaban encontrar. No porque el sexo acabe absorbiendo sus vidas, sino porque descubren una forma diferente de relacionarse con los demás.

Empiezas conociendo parejas.

Después empiezas a hacer amigos.

Y un día te das cuenta de que muchas de las personas con las que más disfrutas compartiendo una comida, una copa, una escapada o una conversación pertenecen a ese mismo ambiente que un día solo era una curiosidad para vosotros.


Sin buscarlo, deja de ser un plan. Empieza a formar parte de vuestra vida. No porque todo gire alrededor del sexo.

Precisamente porque deja de hacerlo.

Hay algo que nos sigue sorprendiendo después de tantos años. La facilidad con la que, en ocasiones, se crean vínculos muy profundos.

No con todo el mundo, por supuesto.

Pero cuando aparece esa conexión, da la sensación de que el tiempo deja de ser la medida más importante.

Hemos compartido un festival BDSM entero, durmiendo en tienda de campaña con una pareja a la que apenas hacía unos meses que conocíamos. Y en ningún momento sentimos la más mínima preocupación. Había tanta comunicación, tanto entendimiento y tanta confianza, que aquello nos parecía la cosa más natural del mundo.

También hemos abierto las puertas de nuestra casa a personas que conocíamos desde hacía relativamente poco tiempo.

Y no, no era porque hubiéramos compartido una cama.

Era porque habíamos compartido conversaciones, risas, confidencias, respeto y una forma muy parecida de entender las relaciones.

Al final descubrimos que abrir una casa dice mucho más que abrir una cama.



En estos quince años hemos conocido a muchísimas personas. Algunas han permanecido siempre cerca. Otras desaparecieron durante un tiempo porque la vida les llevó por otros caminos. Embarazos, cambios de ciudad, nuevas prioridades... La vida sigue existiendo dentro y fuera del ambiente.

También hemos visto parejas romperse.

Y aquí descubrimos otra de esas cosas que nadie nos había contado.


A veces la pareja desaparece. Pero la persona permanece. Porque la conexión nunca dependió únicamente de que fueran una pareja swinger. Dependía de quiénes eran. Y, curiosamente, esas personas, con el tiempo, nos han presentado a sus nuevas parejas. Como si la amistad hubiera sobrevivido a una etapa más de sus vidas.

También nos ha ocurrido lo contrario.

Singles con los que existía una conexión increíble, incluso una bonita amistad. Personas con las que compartimos grandes momentos y que, años después, encontraron pareja y comenzaron una nueva etapa. Y, sin embargo, aquella química ya no apareció de la misma manera.

¿Es extraño?

En absoluto.

También ocurre fuera del ambiente. Porque la conexión no entiende de etiquetas. Entiende de personas.


Cuando miramos atrás, curiosamente, los recuerdos que más nos emocionan no son necesariamente los más picantes. Son otros. 

Son aquella pareja a la que nuestra hija terminó llamando, con toda la naturalidad del mundo, "els tiets de Tarragona", porque dejaron de ser "esa pareja que conocimos en una fiesta" para convertirse en personas importantes en nuestras vidas.


Es recordar un fin de semana en Salou en el que unos amigos recorrieron cientos de kilómetros solo para darnos una sorpresa. Vinieron, cenamos juntos, salimos a tomar unas copas, nos reímos hasta las tantas, apenas durmieron unas horas... y al amanecer volvieron a coger el coche para regresar a casa. No hicieron ese viaje por sexo. Lo hicieron simplemente porque les apetecía compartir unas horas con nosotros.

Es pensar en personas con las que hemos compartido un festival BDSM, una tienda de campaña, una casa, un sofá o una conversación hasta las tantas, con la misma tranquilidad con la que otros quedan con amigos de toda la vida.


Y entonces entendemos que el verdadero regalo nunca fue el lugar donde nos conocimos. Fue habernos conocido.


Hay un piropo que nos emociona especialmente. Mucho más que cualquier comentario sobre nuestro físico.Es cuando alguien nos dice: "Nos gusta vuestra energía."

Quizá porque, casi siempre, esas palabras vienen de personas que nos transmiten exactamente lo mismo. Y creemos que ahí está la explicación de todo. No hemos conectado con tantas personas porque fueran swingers. Hemos conectado con personas cuya forma de entender la libertad, el respeto, la comunicación y la vida se parecía mucho a la nuestra.


Hace muy poco, una amiga —de esas personas que aparecen en tu vida y tienes la sensación de que siempre debieron estar ahí— nos regaló una frase que se nos quedó grabada desde el mismo instante en que la pronunció:

«"Personitas bonitas, que lleguen para sumar, que se queden para siempre."»

Sonreímos. Porque nos dimos cuenta de que, sin saberlo, eso era exactamente lo que llevábamos quince años buscando.

No personas perfectas.


No personas iguales a nosotros.

No personas con las que compartir una cama.

Personas que sumaran. 

Algunas permanecen durante toda una vida. Otras solo durante una etapa. Pero todas dejan algo de ellas en nosotros.

Dicen que las experiencias nos convierten en quienes somos. Quizá tengan razón. Pero hoy creemos que son las personas que encontramos durante esas experiencias las que realmente nos transforman.

Entramos en el ambiente buscando vivir algo diferente. Y, sin darnos cuenta, terminamos ampliando nuestra vida. Porque las fiestas terminan. Los clubes cambian. Las etapas pasan.

Pero las personas que dejan huella... esas siempre encuentran la manera de quedarse.

Y quizá ese sea el mayor regalo que nos ha dado este estilo de vida. No las experiencias que vivimos. Sino las personas con las que tuvimos la suerte de vivirlas.



500k Gracias

No porque quisiéramos enseñar a nadie cómo hacer las cosas. No porque pensáramos que teníamos respuestas. Ni porque aspiráramos a convertirnos en referentes de nada. Hay números que son fríos. Y luego están...

...los que te hacen detenerte unos segundos delante de una pantalla para pensar: «¿De verdad hemos llegado hasta aquí?».

Eso fue exactamente lo que nos pasó hace unos días.

Entramos en el blog como hacemos de vez en cuando, miramos las estadísticas sin demasiadas expectativas y allí estaba el número:

500.000 visitas.

Medio millón.

Y durante unos segundos nos quedamos mirando la pantalla.

No porque sea una cifra espectacular comparada con los grandes medios o los creadores de contenido que mueven millones de visitas. Nada de eso. Nos quedamos mirándola porque nos hizo viajar atrás en el tiempo. Hasta aquellos primeros días de 2009. Cuando decidimos abrir un blog sin tener muy claro qué iba a pasar.

Por aquel entonces encontrar información sobre el mundo swinger no era tan sencillo como ahora. Había foros, rumores, opiniones y muchos prejuicios. Muchísimos.

Y fue precisamente ahí donde nació #DupSW.

Simplemente queríamos compartir nuestra experiencia. Contar lo que vivíamos. Lo bueno y lo malo. Los aciertos y las meteduras de pata.Las ilusiones, las dudas y los aprendizajes.

Queríamos escribir el blog que a nosotros nos habría gustado encontrar cuando empezamos.

Un lugar donde alguien pudiera leer una experiencia real y sacar sus propias conclusiones. Sin adornos. Sin vender fantasías. Sin intentar convencer a nadie de nada.

Solo compartiendo nuestra manera de vivir este estilo de vida.

Con el paso de los dias llegaron innumerables redes sociales. Llegaron Instagram, Telegram, los eventos, los grupos, las colaboraciones y mil cosas más que fueron ocupando espacio en nuestro día a día. Y muchas veces el blog quedó en un segundo plano. No porque dejara de importarnos. Todo lo contrario. Quizá precisamente porque siempre lo hemos considerado algo especial.

El blog nunca ha sido una obligación. Ha sido nuestro rincón.Nuestra memoria. El lugar al que volvemos cuando queremos contar algo de verdad.

Donde las historias tienen espacio para respirar. Donde una reflexión puede ocupar varias páginas sin pedir perdón por ello.

Por eso estas 500.000 visitas nos emocionan tanto.

Porque no son simples clics. Son personas. Personas que llegaron buscando información. Personas que necesitaban respuestas. Personas que querían entender mejor este mundo. Personas que compartían nuestras inquietudes.

Y personas que, simplemente, sintieron curiosidad y decidieron quedarse un rato.

Si algo nos hace especialmente felices es pensar que, de alguna manera, hemos contribuido a desmontar algunos de esos mitos que encontramos cuando empezamos. Que hemos ayudado a mostrar que detrás de las etiquetas hay personas normales. Que este mundo no va de excesos ni de películas imposibles. Que, al menos para nosotros, siempre ha ido de comunicación, confianza, respeto, complicidad y libertad.

Y que todo eso lo hemos contado sin pretender ser maestros de nadie. Solo siendo nosotros mismos.

Así que hoy queríamos detenernos un momento. Mirar atrás. Sonreír. 

Y daros las gracias.

Porque medio millón de visitas después seguimos sintiendo exactamente lo mismo que cuando escribimos aquella primera entrada. La ilusión de compartir.

Y las ganas de seguir escribiendo las páginas que todavía quedan por delante.

Gracias por acompañarnos en este viaje.

Nos vemos en la próxima historia.


Un Viaje de Placer con Bijoux Indiscrets

Hay colaboraciones que nos hacen sonreír desde el minuto cero, y la de Bijoux Indiscrets es una de ellas. Esta marca barcelonesa lleva años creando pequeños tesoros que mezclan elegancia, erotismo y mucho juego, y nosotros hemos tenido la suerte de recibir un pack que es como una caja mágica llena de travesuras.

No es la primera vez que nuestros caminos se cruzan: hace unos diez años ya jugamos con la colección Maze, aquella línea atrevida de arneses que nos abrió un mundo de posibilidades. Hoy, una década después, volvemos a reencontrarnos con ellos, y la magia sigue intacta.

¿Qué fue de las fiestas de la lencería?

Hace unos días acabamos metidos en una de esas conversaciones que empiezan hablando de cualquier cosa y terminan llevándote muchos años atrás. No recordamos exactamente cómo salió el tema, pero de repente nos encontramos recordando aquellas fiestas de la lencería que se organizaban en algunos clubs cuando empezamos a descubrir este mundo.

Y nos dimos cuenta de algo curioso.

Seguimos recordándolas.

No porque fueran las fiestas más multitudinarias, ni las más salvajes, ni las

📸 Una KDD donde la cámara capta más que imágenes

 Llevamos tiempo dándole vueltas a una idea traviesa… ¿y si nos juntamos unas cuantas parejas openmind para jugar con las cámaras?


No hablamos de posar sin ropa —a menos que la ocasión lo pida— sino de disfrutar, reír y dejar que la química haga su parte.

La fotografía tiene ese poder: un clic puede capturar una mirada cómplice, un gesto que dice “me encantas”, o ese instante donde la tensión flota en el aire.
Y si encima lo compartes con gente que vibra en tu misma frecuencia, la experiencia se vuelve casi mágica.

Halloween en OCD: la trilogía del deseo, el miedo y la provocación

Hay noches que se viven. 

Y otras que se filman con la piel.

Este Halloween, el escenario es OCD, y lo que está por suceder no es una fiesta… es una trilogía de placer y oscuridad.
Dos noches y una tarde que cuentan una historia: la del deseo disfrazado, el miedo excitante y la nostalgia que solo deja el buen pecado.

Porque si las películas tienen su “peliculón”, su secuela y su cierre memorable…
aquí, cada acto tiene su propio sabor.
Y tú decides hasta dónde mirar… o participar.

OCD: mucho más que un club, un lugar al que siempre queremos volver

Cuando hablamos de Only Crazy Dreams (OCD) no estamos hablando de un club cualquiera. Para nosotros es uno de esos lugares que te marcan, que se quedan contigo. No solo por sus espacios (que son de los más completos que hemos visto jamás), sino por algo mucho más importante: las personas que hay detrás. 
Desde el primer día, sin conocernos de nada, nos recibieron con los brazos abiertos y esas sonrisas enormes y sinceras que te hacen sentir en casa al instante. Antes de darnos cuenta ya estábamos hablando, riendo y compartiendo con ellos como si nos conociéramos de toda la vida. Eso es OCD: cercanía, calidez y complicidad.

Cuando una conversación lo dice todo (aunque parezca que no)

Este artículo nace de una conversación privada por Instagram. Pero no os preocupéis, somos muy cuidados y discretos, no explicaremos nada que no debamos...
Una conversación de esas que no buscan brillar, ni ser exhibidas, ni generar likes.
Una conversación tierna, tímida, privada… y por eso, tan valiosa.

Nos escribió una pareja que apenas empieza a asomarse al universo swinger. Y lo hicieron como quien pisa la arena por primera vez: con los pies descalzos, las ideas revueltas y el corazón lleno de preguntas. No iban disfrazados de expertos ni de “aquí venimos a comernos el mundo”. Solo traían curiosidad, dudas sinceras… y

Sanctuary’25: Nuestra inmersión en un universo de cuero, látex y verdad

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Por motivos personales no pudimos asistir desde el viernes a Sanctuary'25, pero no fuimos solos: nos
acompañaron "los Boss", dos socios de los socios de nuestra segunda casa, el club Only Crazy Dreams (OCD). Y menos mal, porque llegar al sábado con ellos fue como incorporarse a una fiesta que ya estaba encendida... y lista para dejarte sin aliento.

Nada más llegar, el ambiente ya estaba vibrando. En una zona, nuestro amado Jordi Clotas ofrecía una charla deliciosa sobre el BDSM en el cine. Más allá, Dexter_shibari enseñaba Shibari, mientras MissMorrigan con WildPony, MartaBoo Mstress Kaira y otras Dóminas hacían chasquear los látigos con arte.

Fotito de regalo para nuestros lectores

A veces, basta una mirada, un gesto o unas palabras sinceras para sentirnos profundamente conectadxs. Y hoy queremos precisamente eso: daros las GRACIAS desde lo más íntimo de nuestro rinconcito.

Gracias por estar ahí, por leernos con esa mezcla de curiosidad, morbo y ternura… por volver una y otra vez al blog como quien regresa a un lugar seguro, auténtico y sin filtros. Gracias por vuestros comentarios, por vuestras preguntas, por abrirnos también vuestros mundos… Porque aunque esto empezó siendo nuestro diario, cada vez se siente más como el de todxs.

Por eso hoy, como pequeño guiño cómplice, os dejamos esta foto que solo podréis ver aquí. No es una cualquiera… tiene ese “algo” que solo se comparte con quienes de verdad sienten con nosotros.

Esperamos que os saque una sonrisa… o una fantasía.
Con cariño y mucha lujuria compartida,
#Macarelleta 💜✨